Oculta en el centro de Antofagasta —en casas o tras fachadas de peluquería, café u hotel— funcionaba una red criminal que explotó sexualmente a decenas de víctimas extranjeras. En sus relatos, las jóvenes acusaron engaños y amenazas de muerte contra sus familias. Una de ellas llegó a Chile cuando era menor de edad: narró cómo su virginidad había sido vendida por 2 millones de pesos por su captora, quien luego la explotó en prostíbulos de la organización. En tan sólo cuatro años, los clanes movieron 3.500 millones de pesos, de acuerdo al Ministerio Público… Leer más
Fuente: biobiochile.cl




